En primer lugar, la Edad Moderna comienza con la caída de Constantinopla el 1493 y finaliza con la Revolución Francesa el 1789, y abarca tanto el continente americano como el europeo, donde se produce un vuelco en el pensamiento y un proceso de conquista y colonización.
En cuanto a
los cambios culturales, estos se resumen en los siguientes: nuevas
doctrinas religiosas, surgimiento del “conocimiento científico” (método
empírico y racionalismo intelectual), renacimiento artístico, surgimiento de
los Estados Nacionales, expansión europea hacia nuevos territorios
(colonización), y mundialización económica y mercantilismo (basado en la
agricultura, y en la aparición de nuevas rutas, mercados y técnicas
financieras).
En lo
referente a lo político, surge el absolutismo, donde el rey centra todo
el poder del estado en jurídico, legislativo, ejecutivo, militar y
administrativo, y su autoridad es hereditaria y vitalicia. Por lo que respecta a la sociedad de esta época, esta se clasificaba en tres estados, los cuales estaban compuestos por: el rey, la nobleza y el alto clero (primer estado); el clero (segundo estado); y la burguesía, los campesinos y los artesanos (tercer estado).
De la religión
podemos decir que existió un movimiento religioso cristiano llamado Reforma
protestante que dio lugar a la división de la Iglesia católica para dar origen
a varias iglesias y organizaciones agrupadas bajo la denominación de
protestantismo, y surge para provocar un cambio profundo en los usos y
costumbres de esta iglesia, especialmente con respecto a las pretensiones
papales. Comenzó con la predicación del sacerdote católico Martín Lutero
(Luteranismo), para seguir con Juan Calvino (Calvinismo) y con el Anglicismo,
extendido en el Reino Unido. No obstante, la reacción de la Iglesia Católica
frente al protestantismo dio lugar a la Contrarreforma Católica, la cual fue
apoyada principalmente por la orden religiosa conocida como Compañía de Jesús
(1540).
Finalmente,
debemos hacer mención de dos movimientos artísticos muy importantes: el
Renacimiento y el Barroco. El Renacimiento supone la vuelta a los
valores estéticos de la antigüedad clásica, y surge en Italia ofreciendo
representaciones de desnudos, mitológicas, alegóricas, históricas, y de
retratos, donde la proporción, el equilibrio y la perspectiva son las
características principales. El Barroco sin embargo, se aleja de los
cánones de belleza clásicos, ofreciendo una estética nueva (movimiento,
fugacidad, tenebrismo, contraposiciones, y mayor tensión emocional) con la
intención de conmover.
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1.- Elige de entre las diferentes opciones cuál es la correcta:
2.- Ordena las siguientes plabras de forma que tenga sentido el texto:




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